En este sentido, la autora propone, luego del extenso análisis e interpretación de los documentos de fuentes diversas, los lineamientos que deberá seguir el IMP. En relación a su personal docente. Al respecto explica, se debe iniciar con un proceso de sensibilización y apropiación de las TIC de parte del personal docente, se debe operar el proceso de capacitación con el enfoque colaborativo para que los grupos conformados reflexionen su papel en la formación del docente de cara a la construcción de Sociedades del conocimiento.
En cuanto a los estudiantes, el curso de iniciación debe transformarse en un proyecto donde de dirija al estudiantes al uso, importancia y apropiación de las herramientas tecnológicas que permitirán ser apoyo en su formación como futuro docente. Se deben establecer equipos de trabajo y se les orientará en la importancia del aprendizaje colaborativo. En las estrategias para la administración del curso de iniciación se estimulará el uso pedagógico de las tecnologías a partir de talleres de procesadores de palabras, presentación, hojas de cálculo, Internet, Chat, correo electrónico, entre otros.
En correspondencia con la administración del currículo, se deberá potenciar y privilegiar una cultura del proceso de evaluación de calidad del currículo, involucrando permanente y sistemáticamente a todos los actores: estudiantes, profesores, diseñadores, correctores.
En relación a Diseño del material instructivo, Se reseña la importancia en fomentar la calidad de éste. Hay que estimular la presentación de forma creativa los contenidos a través de la web de la institución. Se privilegiará y estimulará al estudiante a la búsqueda, recopilación y selección, reflexiva y crítica, de contenidos relevantes y pertinentes para ayudarlo a la construcción del conocimiento pertinente a su quehacer docente.
En cuanto a las tutorías, actividades grupales y asesorías académicas, la autora expone que estas actividades de acompañamiento deben sustentarse en el aprendizaje colaborativo. Debe orientarse a los participantes y futuros docentes en, como ayuda a las construcción de su conocimiento y en la producción de éste, a la variada y diversa cantidad de fuentes existentes que potenciarán la formación del docente.
Por último, expone la autora, está la evaluación de los aprendizajes. El uso de la tecnología, el enfoque colaborativo y la modalidad a distancia, impone otra concepción de la evaluación de los aprendizajes. El portafolio de conocimiento puede ser llevado y actualizado por el estudiante en forma digital y expuesto en la Internet en diferentes formatos para ir verificando el avance de los mismos. Inclusive éstos servirán de material diagnóstico para que los docentes averigüen la calidad, construcción y producción del conocimiento que el estudiante está realizando durante la permanencia en la institución.
En cuanto a los estudiantes, el curso de iniciación debe transformarse en un proyecto donde de dirija al estudiantes al uso, importancia y apropiación de las herramientas tecnológicas que permitirán ser apoyo en su formación como futuro docente. Se deben establecer equipos de trabajo y se les orientará en la importancia del aprendizaje colaborativo. En las estrategias para la administración del curso de iniciación se estimulará el uso pedagógico de las tecnologías a partir de talleres de procesadores de palabras, presentación, hojas de cálculo, Internet, Chat, correo electrónico, entre otros.
En correspondencia con la administración del currículo, se deberá potenciar y privilegiar una cultura del proceso de evaluación de calidad del currículo, involucrando permanente y sistemáticamente a todos los actores: estudiantes, profesores, diseñadores, correctores.
En relación a Diseño del material instructivo, Se reseña la importancia en fomentar la calidad de éste. Hay que estimular la presentación de forma creativa los contenidos a través de la web de la institución. Se privilegiará y estimulará al estudiante a la búsqueda, recopilación y selección, reflexiva y crítica, de contenidos relevantes y pertinentes para ayudarlo a la construcción del conocimiento pertinente a su quehacer docente.
En cuanto a las tutorías, actividades grupales y asesorías académicas, la autora expone que estas actividades de acompañamiento deben sustentarse en el aprendizaje colaborativo. Debe orientarse a los participantes y futuros docentes en, como ayuda a las construcción de su conocimiento y en la producción de éste, a la variada y diversa cantidad de fuentes existentes que potenciarán la formación del docente.
Por último, expone la autora, está la evaluación de los aprendizajes. El uso de la tecnología, el enfoque colaborativo y la modalidad a distancia, impone otra concepción de la evaluación de los aprendizajes. El portafolio de conocimiento puede ser llevado y actualizado por el estudiante en forma digital y expuesto en la Internet en diferentes formatos para ir verificando el avance de los mismos. Inclusive éstos servirán de material diagnóstico para que los docentes averigüen la calidad, construcción y producción del conocimiento que el estudiante está realizando durante la permanencia en la institución.